EXPERIMENTO CON NARRATIVAS EN RV – DIRECCIÓN y Fotografía

EPISODIO 3. DIRECCIÓN Y FOTOGRAFÍA

Cuando me embarque en este viaje experimental hacia crear historias en realidad virtual estaba consciente de que iba a ser un reto, pero no me imaginaba la magnitud.

¿Cómo dirigir una historia en realidad virtual?

Sería pretencioso de mi parte querer dar una respuesta a esta pregunta. Lo que puedo hacer es contarles mi forma muy peculiar y experimental de hacer este trabajo. Mi entrenamiento en dirección ha sido puramente práctico, ver a otra gente hacerlo y luego ponerle mi toque al asunto.

Desde el momento en el que hice el casting, mis actrices ya me comentaron que fue una experiencia diferente a lo que suelen encontrarse en un casting normal.

Hablemos de la realidad virtual como medio antes de saltar a la dirección. La realidad virtual no es nada nuevo, y se podría decir que está dentro de lo que se conoce como entretenimiento basado en el espacio. Ted Schilowitz hace el excelente punto de que la realidad virtual no es muy diferente a la atracción de la casa embrujada en un parque de diversiones.

Este punto para mi es central a la hora de diseñar una experiencia de realidad virtual. Quiero que el espacio cuente parte de la historia, que sea un personaje más, pero además quiero que te sientas cómodo, que no te sientas mareado, o que sientas que tienes que esforzarte por estar ahí. El espacio debe sentirse lo más natural posible. ¿Significa que debe ser aburrido? En lo absoluto, pero si debemos tener en cuenta que el espacio debe aportar sin distraer.

No se puede realmente hablar de fotografía a la hora de grabar realidad virtual (video 360), porque la fotografía indica que estamos capturando un pedazo de realidad, y en este caso el papel de la cámara no es limitar la realidad sino mostrarla en su totalidad. En lo que si puede influenciar la posición de la cámara es en cuanto al tipo de personaje que seremos, si estamos viéndolo todo desde abajo, o desde arriba, si nos podemos mover, o si simplemente nos estamos desplazando a que velocidad, etc.

La dirección de esta experiencia fue como si estuviéramos haciendo teatro, tuvimos una sesión previa de lectura y revisión del guión, a partir de esto empezamos el trabajo con las actrices, en lugar de decirles que hacer les permití improvisar y que ellas mismas definieran sus movimientos basándonos en el texto, ensayar en el espacio de grabación fue de gran ayuda, al ser como una obra de teatro teníamos que coordinar las entradas y salidas de los personajes, el tiempo de duración fue cambiado para crear 3 estímulos diferentes y cada vez se cuenta la misma historia aunque el tiempo en que se cuenta la historia varía.

Aquí el trabajo en equipo consistió en ir refinando la improvisación hasta que se convirtió en movimientos semi-fijos pero flexibles.

Un tema importante era la expresión facial, dependiendo de que tan lejos estaban las actrices de la cámara era necesario que las expresiones fueran más o menos exageradas, lo más importante era preguntarme a cada momento, ¿estoy transportando las emociones de la mejor forma?

Para las actrices también supuso un reto hacer parte a la audiencia que no estaba presente, darles una voz, un papel sin estar ahí, todo esto sin tener realmente interactividad por ser un video 360.

Todavía hay mucho que experimentar, mientras más libertad tiene el usuario, menos claro se hace el trabajo del director, porque de alguna forma cada quien es el director de su propia experiencia.

Foto por Curtis Potvin en Unsplash

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